Temores frecuentes a apuntar a un niño a una clase de artes marciales

Enviado el 31 July 2010 -

Sobre el entrenamiento por parte de los niños de las artes marciales, existen toda una serie de dudas y prejuicios.

Por otro lado, es bastante lógico que surjan por parte de cualquier padre que desconozca las mismas y se preocupe por sus hijos. Dudas que mi propia madre se planteó cuando a la edad de cuatro años mi padre sugirió iniciarme en la practica de las mismas. Con este artículo pretendo dar respuesta a ese par de interrogantes que mi experiencia como alumno y maestro juzga como prácticamente estándar.

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El riesgo de que mi hijo se lesione es muy alto:

Como en cualquier actividad física que se realice, el entrenamiento de las artes marciales entraña un riesgo de lesión; pero lo cierto es que el índice de lesiones es bastante más bajo que en el deporte rey de este país, es decir, el fútbol.

Durante esta primera etapa de aprendizaje el niño básicamente aprende a coordinar su cuerpo, realizar correctamente los movimientos, etc. El contacto físico no es tan frecuente como en los adultos, los ejercicios se realizan en su mayor parte “al aire”, es decir, sin golpear a aparatos o entrenando con el compañero. Además cuando se realizan este tipo de ejercicios, al menos en nuestro gimnasio, los niños están bien vigilados, protegidos y aleccionados para evitar lesiones.

Siguiendo con el ejemplo del fútbol, una sala de artes marciales suele ser bastante más pequeña que el campo para este deporte, también suele haber menos gente interfiriendo en la actividad y están más alerta (y en varios casos mejor aleccionados) para evitar los problemas frecuentes que pueden surgir. No solo desde nuestro punto de vista, sino desde nuestra propia experiencia, podemos decir que son mucho más frecuentes las lesiones en otros deportes, debidas a entradas, caídas, golpes contra el “mobiliario”, etc.

Es una actividad que volverá a mi hijo violento:

Actualmente se propugna que en las actividades deportivas se inculquen una serie de valores para el niño. Las artes marciales tienen una parte deportiva, pero son algo más que un deporte y siempre han llevado consigo toda una serie de valores como el respeto al maestro y sus compañeros, la disciplina o la solidaridad como cuando un cinturón más alto vigila y ayuda a un compañero con graduación menor.

Un niño que se apunte a una clase de artes marciales correctamente llevada aprenderá a golpear y sabrá qué es un golpe, sabrá que hace daño y que existen mejores formas de resolver sus problemas; que lo que aprende en clase no es un juego y que solo debe usarlo cuando realmente necesite defenderse.

Personalmente opino, que aunque existen otras razones, esta es en la que más claro se ve que las artes marciales por si mismas NO vuelven a nadie violento, sino, más bien todo lo contrario. Puede existir gente violenta en el mundo de las artes marciales, pero del mismo modo existen en el propio fútbol el fenómeno de los ultras y nadie puede culpar al fútbol de esto... además, en nuestro caso podemos asegurar que cuidamos mucho de que esto no suceda.

Concluiré hablando sobre un tema del que cada vez oigo más preocupantes casos “Se meten con mi hijo en el colegio y le apuntaré para que aprenda a defenderse”. Primero de todo, decir que este problema debería ser resuelto en el colegio por los profesores y fundamentalmente en casa por los padres de los niños violentos, antes de que crezcan tanto que no se puedan controlar de ningún modo, habiendo extendido su "filosofía" entre otros tantos alumnos. Claro que en una clase de artes marciales un niño/a aprenderá a defenderse y no solo a base de golpes, el propio conocimiento de saberse capaz de defenderse, le llevará a estar más seguro de si mismo y a evitar y rechazar este tipo de situaciones sin tener que “llegar a las manos”; pero no es ni mucho menos correcto llevar al niño sin desarrollar a la par otra serie de acciones, y mucho menos que el niño llegue a la idea de que va a aprender a defenderse para llevar a cabo una venganza contra sus compañeros, que este es el único medio o que se vea obligado a hacerlo.

David Martín Moncunill

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