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Curso Defensa Personal Femenina

13 December 2008
Cena de Navidad

El Camino del Kenpo

04 February 2009

“Un viaje de mil millas empieza con un paso”
“Cuando llegues a la cima de la montaña sigue subiendo”


El Kenpo es un Arte Marcial que busca el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos físico, mental y espiritual; persigue el conocimiento interior, el equilibrio, la armonía y una convivencia pacífica y respetuosa con todos los seres que nos rodean y acompañan en nuestro camino.

La verdadera defensa personal es el arte de la anticipación; prever situaciones de peligro y evitarlas. La más grande y verdadera auto defensa es vivir y forjar a nuestro alrededor un mundo de paz y de armonía. Un verdadero estudiante de Kenpo evita la violencia, obedece la Ley y busca vivir en paz y armonía. Pero en caso de necesidad en una situación de gran peligro para la vida, está perfectamente entrenado para repeler la agresión y aplicar técnicas devastadoras y letales para la integridad física de sus agresores.

En el aspecto físico, salir victorioso en la defensa personal es la esencia del Arte del Kenpo. En la defensa personal se vence con el ritmo que sale del vacío, con la cadencia que sale de la inteligencia y con el conocimiento del ritmo que sale del adversario. Pero hacer daño, herir o matar no es el camino de la humanidad.

La parte interna, el verdadero espíritu del Kenpo, radica en la humanidad, en la sencillez, en el autocontrol permanente. Ser humilde significa ser respetuoso, responsable y justo con los demás y con nosotros mismos. La persona humilde no se rebaja ante nadie, pero tampoco permite que nadie se rebaje ante ella.

La practica persistente y continuada del Kenpo mejora la salud, aumenta la longevidad y no es peligrosa para los practicantes. No importa quién lo practica, sea hombre o mujer. El Kenpo desarrolla la auto confianza, desarrolla nuestros sentidos y nuestra mente para actuar y juzgar de forma rápida y poder estar siempre alerta. El Arte del Kenpo es una ayuda en nuestra vida diaria.

El verdadero practicante debe tener un espíritu amplio y abierto, ser paciente, humilde, comedido y dar muestra de una calma interior absoluta. Debe entrenar su espíritu continuamente en estrategia y táctica. Demos buscar la sencillez que es la clave de la maestría, la perfección la pureza, la sinceridad y la entrega en cada técnica, en cada movimiento, en cada gesto. Se debe interiorizar la técnica hasta el punto de que brote inconsciente como un movimiento natural algo que se nos antoje tan sencillo como el acompasar la respiración a nuestro paso. Aquel que logre el poder de lo natural será dueño de cualquier situación. Por esta razón la técnica no debe ser una rutina mecánica porque así limitamos nuestra mente y esa limitación la vuelve rígida y carente de espíritu. El entrenamiento constante debe ser una parte normal de la vida para que el cuerpo y el espíritu permanezcan inmutables y alerta en cualquier situación; siendo esto una máxima del camino de cualquier guerrero que se precie. Entrena cada día con la ilusión, la entrega, el entusiasmo y el espíritu del primer día. Vive cada entrenamiento como si fuera el último momento de tu vida y trabaja como si fueses a vivir eternamente, una filosofía que debemos aplicar también a la vida, pues recordemos que el Camino de las Artes Marciales va parejo al de la vida.

Recuerda que el autentico guerrero solo tiene un hombre al que vencer, el mismo, ese duelo a muerte entre la persona que es y la que quiere llegar a ser, un combate difícil de ganar a la primera, aunque no por ello debemos perder el aliento. La senda del guerrero es la vía libre del conocimiento, sin aferrarse a nada ni a nadie, un claro pasaje con la verdad y la justicia como meta. Ese es el Camino del autentico y puro Kenpo. Cada cual esculpe su propio camino. El camino está en nuestro corazón, en la fuente de nuestra conciencia, en nuestro espíritu. Convertir el corazón del universo en el propio corazón es el camino del guerrero.

El Kenpo también se practica como deporte de combate, pero siempre hay que tener presente la filosofía del verdadero y puro Kenpo. Para dominar el arte del combate hay que profundizar en la filosofía; sin espíritu el cuerpo no tiene utilidad. Cuando golpees hazlo con el cuerpo y con el espíritu. El poder del cuerpo y la maestría de la técnica no son nada sin la vigilancia del espíritu. Hay que mantener un espíritu imparcial, equilibrado, justo, comprensivo y condescendiente en cualquier situación. Un verdadero Maestro del Kenpo lucha siempre por la justicia, aunque las circunstancias sean adversas. Ganar o perder, o medirse con los demás con algunas técnicas no es el verdadero Kenpo. La meta no consiste en vencer o ser vencido, si no en alcanzar la perfección y la sencillez en cada técnica y en cada acto de nuestra vida. Recuerde siempre que el puño es un tesoro en el bolsillo, nunca debe mostrarse en público.

Reflexionemos sobre las anteriores sentencias en ellas encontraremos el secreto del verdadero Arte Marcial, ese camino del guerrero, físico, mental pero sobre todo espiritual, que cada uno de nosotros debe decidir afrontar si quiere ser un buen guerrero y una mejor persona; ese mismo camino para todos, sin embargo tan distinto para cada uno…

“En la acción fluye como un rio; en la quietud permanece como una montaña”

“Ven como el viento, vete como el relámpago”


Sifú de Andrés
Instructor Antonio Álvarez
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